Pintor nacido en Chinchiná (Caldas) en 1954, en el seno de una familia de artistas escultores y pintores autodidactas.

  El Maestro Ramiro, no es un pintor más, ni un pintor común y corriente. Es un artista que deja en cada una de sus obras, un pedazo de su vida; trozos de energía impregnados en los poros de sus personajes y bocanadas de aire que salen desde sus pulmones en dirección a los de esos hombres viejos apostados en diversos escenarios por él inventados pero que existen de verdad y de esos jóvenes y esas hermosas mujeres, que respiran eternamente para negarse a morir definitivamente.